Cómo la tecnología ha cambiado el modo de vivir

Esta es una pregunta oportuna, pero que ha sido contestada afirmativamente y en repetidas ocasiones durante los últimos 200 años.

La Revolución Industrial tuvo un gran impacto en Inglaterra, Europa, Estados Unidos y demás lugares del mundo en el siglo XIX. El telégrafo unió los continentes, primero con el cable y después con la radio, y los automóviles condujeron al desarrollo de las carreteras.

El transistor nos condujo a los computadores, que a su vez nos llevaron a la internet. La World Wide Web transformó la comunicación y los teléfonos móviles dieron paso a los teléfonos inteligentes, que han transformado la cara de la red.

La avalancha de páginas web, “streaming” de video y fotos fijas, aplicaciones móviles, motores de búsqueda, por no hablar de las enormes cantidades de correo electrónico, tuits y mensajes de texto, ha logrado empaparnos a todos.

Como respuesta, estamos creando nuevas empresas, productos y servicios. Al mismo tiempo, esta gama interminable de tecnologías de comunicación ha despertado a los “spammers”, “trolls”, “bullies”, proveedores de noticias falsas, productores de “malware”, pastores de “botnet” y “hackers” de todo tipo alrededor de la red.

Es justo decir que internet, de libre acceso, con sus protocolos abiertos y considerable apertura de software, permite una amplia gama de actividades, negocios y comportamientos y no estaría en desacuerdo con eso.

Entre los efectos más impactantes y positivos de la tecnología se pueden resaltar algunos en la historia de Singapur.

Hace 50 años, esta ciudad-estado tenía un PIB per cápita de alrededor de US$500. Hoy en día, ¡está cerca de US$56.000! Con pocos recursos naturales, Singapur inició desde cero, utilizando tecnologías financieras y de producción; es decir, algo similar a lo que hizo Japón al final de la Segunda Guerra Mundial.

La tecnología, no solamente va en camino a transformar un país, sino todo el orbe; y con los ejemplos anteriores está más que claro. Los nuevos conocimientos son replicables y compartibles y conducen a nuevas ideas que, por sí mismas, producen efectos cambiantes en la civilización.

Es un proceso siempre en evolución y siempre sorprendente, limitado sólo por la imaginación de la mente del ser humano.

Acerca de Curime Arguedas

Curime Arguedas
Estudiante de Periodismo, orgullosamente Changuíneño, apasionado a la locución, animación de eventos y amante del fútbol.