Publicidad, ¿Manipulación mediática o creadora de felicidad?

Hoy día, la cantidad de publicidad que vemos segundo a segundo es prácticamente infinita, ya sea visual, sonora, o incluso táctil, por olores y por gustos, la cantidad de estímulos que recibimos es simplemente insidiosa e invasiva, por el simple hecho que la misma no se detiene a pensar quien la recibe, quien la necesita. Sin duda alguna la capacidad de decisión del ser humano entra conflicto segundo a  segundo, pareciera casi, que es placer de las grandes compañías, el que la disonancia cognitiva se cree colectivamente y nos cubra como una nubes de dudas, tensión e indecisión.

Como simples consumidores, podemos pensar que es la regla hoy día, que la globalización y el avance de las tecnologías en pro de la comunicación nos dio la capacidad la capacidad de elección y que por ende debemos aceptar esta lluvia publicitaria porque a fin de cuentas es para nuestro beneficio, sin embargo, como comunicadores que somos, ¿realmente es así? ¿Es esto necesario?,  es más ¿es sano que la humanidad este plagada de tanta información que no pidió como si de una plaga de langostas se tratara?

Como publicista, he tenido la oportunidad de generar una gran diversidad de campañas publicitarias, algunas muy loables, y quizás algunas no tanto, pero todas tienen un común denominador, a saber el uso de las distintas teorías del campo de la sicología para lograr el objetivo, sin embargo, ¿como podemos definir si lo que hacemos en la publicidad es ético o no?

Desde mi perspectiva, la publicidad es simple y llana manipulación, ya sea para un fin nefasto o algo completamente positivos, jugamos con la mente humana de manera tal, que si una persona tuviera la conciencia real de esto, se sentiría completamente violado.

Veamos por ejemplo la publicidad desde una perspectiva freudiana. El se intereso mucho en los significados mentales inconscientes, el interpretar estos deseos tan profundos en la mente, y de una manera filosófica, en comprender los procesos culturales y sociales de la humanidad. A nivel de publicidad y mercadeo este punto es vital, ya que el llegar subconsciente del público meta es base de una gran cantidad de campañas publicitarias: La felicidad que me da la Coca Cola, la satisfacción que me da el solo hecho de escuchar diversas melodías mientras compro en un súper mercado, son estás, maneras puramente freudianas de llegar y comprender el subconsciente, evitando claro está, que el preconsciente actué bloqueando nuestra, necesidad de satisfacción.

Ciertamente, al usar este método, considero que estamos siendo invasivos con nuestro público meta, no obstante a sabiendas de que una persona  puede tomar una decisión antes de 10 segundos sin percatarse realmente de lo que está haciendo (esto con base a una lectura de un libro de mercado de Philip Kotler que tuve la oportunidad de leer cuando estudiaba publicidad) como podría considerar yo que estoy faltando a la  ética, si a fin de cuentas, estoy ofreciendo un producto que lo hará sentir mejor y al menos le dará la ilusión de mejorar la calidad de vida al individuo.  En cierta manera, y no se si estaré sonando cínico, alabo a Freud por haberme hecho formar parte de la felicidad del individuo, ya que si haber hecho esto, sin colocar mi producto en esa persona, que habría sido de ella. Las emociones básicas son necesarias, cada una de ellas, y si al colocar un producto o un servicio a una persona, logro activarle sorpresa, esa capacidad de asombro, y darle esa emoción, realmente hago un favor al mundo por vender no un producto, sino una sensación. Matar la monotonía de la existencia en este mundo de autómatas al mayor estilo de Huxley y su mundo feliz.

Las personas realmente no saben que necesitan, está bien, existe la Pirámide Maslow, pero, la misma nos dice los pasos a seguir para llegar a la autorrealización, simplemente nos guía sobre como hacer creer a alguien desde lo más básico, como lo es su fisiología, hasta llegar al punto en que moralmente el se siente satisfecho consigo mismo, en concordancia con su self ideal. A que voy con esto, que, si yo logro posicionar mis productos a una gran mayoría y no daño su estado de realización, no pongo en conflicto el rol que tiene en la sociedad , e incluso le sumo mayor calidad de vida; no podemos decir  que estamos siendo anti éticos, incluso aunque les cree un comportamiento por estímulo, respuesta y consecuencia de adquirir mi producto, algo plenamente fabricado, si el individuo tuvo toda la información a la mano, todos los pro y contra, sumados a la publicidad de otros productos similares, no podemos decir que estamos obrando mal, sino que simplemente destacamos entre las opciones, respetamos el libre albedrío de la persona y simplemente se fue por la decisión correcta.

Como publicista y en  confrontación con lo aprendido acerca del humanismo y la autorrealización, creo firmemente en la capacidad de autorrealización del individuo, no obstante, considero que la gran mayoría de las personas jamás va a lograr llegar a ello, debido a que están demasiado condicionados, muy probablemente por la misma publicidad que defiendo, sin embargo y lamentablemente, no todo el mundo tiene la misma capacidad de raciocinio, por lo que, al que no quiere caldo, dos tazas, si estas personas por la misma publicidad viven condicionadas y es prácticamente que puedan salir de ese modo de ver el mundo, démosles entonces más publicidad que al menos mitigue ese sentimiento de pobreza mental, haciendo que se proyecten en lo que consumen, teniendo ese sentido de pertenencia con lo que consumen. Algo muchísimo mejor que dejar que la gente se consuma en la represión y la negación, mecanismos de defensa que bien sabemos son los más negativos para la mente.

Creo fervientemente que analizar a la publicidad desde un punto de vista ético no tiene pies ni cabeza. En un mundo dominado por las TIC´s,  nos hemos dado cuenta que las opiniones negativas y positivas hacia un tema por lo general son mitad y mitad. Cada quien es libre para decidir lo que mejor le convenga, la autopista de la información tiene acceso libre para todos. La falta de ética aplica cuando existe el desconocimiento, y en estas nuevas generaciones no se puede que esto exista, esto lo digo basándome en los públicos metas que he tenido.

El libre albedrío es algo de lo que se jacta la humanidad, la capacidad de elegir. La publicidad es un generador de opciones, de placeres que quizás jamás se hubieran conocido sin ella, simplemente la creadora de emociones e infinitas experiencias.

Es por esto que prefiero ver la la publicidad como una herramienta motivacional, siendo la manera extrínseca en la que los individuos se premian a sí mismos, motivándolos internamente por obtener lo que la publicidad les ofrece. Con la publicidad, creamos emociones generando dopamina llenándonos de felicidad.

Los más puritanos dirán que todo esto que digo es con base al banal consumismo, sin embargo, olvidan que el humano siempre ha sido consumista, solo que ahora tiene la capacidad de consumir algo más allá de religión y de temor a los fenómenos que no entendía.

Acerca de Juan Osorno M.

Juan Osorno M.
Consultor en mercadeo digital en Coral , Editor del medio digital Noticias.CR. Apasionado de la Tecnología, Cultura e Historia Asiática.

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